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Colectivos en Salta: garantizan el servicio normal, pero siguen las dudas por la deuda con las empresas

El Gobierno provincial aseguró que este martes los colectivos circularán con normalidad y dejó sin efecto la reducción de frecuencias anunciada por las prestatarias. Sin embargo, no informó cómo se garantizará el combustible ni cuándo se cancelarán los pagos pendientes de septiembre y octubre.

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El servicio de colectivos del área metropolitana de Salta funcionará con normalidad este martes, según aseguró el Gobierno provincial, luego de que las empresas de los corredores 1 al 8 anunciaran una reducción de frecuencias por dificultades financieras. Pese a la garantía oficial, todavía no hay precisiones sobre cómo se sostendrá la prestación ni qué respuesta habrá frente a la deuda que las operadoras reclaman a Saeta.

La incertidumbre se mantiene porque, hasta el momento, no se informaron las gestiones que permitieron frenar la medida ni si habrá una transferencia de fondos o un cronograma para regularizar los pagos. Desde las empresas consultadas tampoco aportaron precisiones sobre cómo resolverán la falta de recursos que, según habían advertido, comprometía la compra de combustible e insumos.

El conflicto tomó estado público este lunes, cuando las prestatarias difundieron un comunicado en el que señalaron que el atraso en los pagos de Saeta había afectado su capacidad financiera y agotado las posibilidades de crédito para abastecer de gasoil a las unidades.

Si bien no detallaron qué porcentaje de las frecuencias se vería afectado ni cuáles serían los horarios de reducción, advirtieron que la medida respondía a una situación límite y buscaba evitar una paralización total del servicio.

Desde Saeta rechazaron el anuncio y anticiparon que consideraban ilegal cualquier reducción de frecuencias. Además, señalaron que prepararían una comunicación formal a las empresas, aunque tampoco brindaron detalles sobre los pagos reclamados.

Finalmente, el Gobierno provincial garantizó la circulación normal de los colectivos, pero sin explicar qué mecanismo permitirá sostener el funcionamiento del sistema.

Un conflicto que se repite

La situación vuelve a poner en evidencia las dificultades financieras que atraviesa el transporte metropolitano. El antecedente más reciente se remonta al 28 de mayo, cuando las subconcesionarias denunciaron que tenían pendiente más del 60% de los certificados correspondientes a abril.

La falta de recursos derivó en una reducción del servicio nocturno desde el 1 de junio, con la suspensión de la circulación entre las 23.30 y las 5.30. En ese momento, desde Saeta, Claudio Juri había señalado que el sistema registraba un déficit mensual de entre $3.000 millones y $4.000 millones.

La medida generó reclamos de estudiantes y cuestionamientos en la Legislatura. Finalmente, un acuerdo alcanzado el 3 de junio permitió normalizar las prestaciones.

Deudas y advertencias durante los últimos meses

En agosto, las empresas volvieron a exponer sus dificultades económicas. El día 20 denunciaron que la deuda acumulada rondaba los $14.000 millones y reclamaron la transferencia de $6.000 millones que, según afirmaron, habían sido comprometidos por la Provincia mediante una reasignación presupuestaria.

Una semana después, sostuvieron que seguía pendiente la totalidad del pago por los servicios prestados durante julio.

A comienzos de septiembre, las prestatarias advirtieron que las reservas de combustible alcanzarían para aproximadamente seis días. Ante ese escenario, Saeta intimó a las empresas a garantizar la continuidad del servicio y advirtió que podría aplicar las cláusulas contractuales vinculadas con la extinción de las prestaciones. También informó que gestionaba asistencia financiera extraordinaria ante la Provincia.

La tensión continuó durante ese mes. Las operadoras fijaron el 24 de septiembre como fecha límite para suspender los servicios diurnos y nocturnos si no se cancelaban la certificación de agosto y el combustible correspondiente a septiembre.

El 22 de septiembre se concretó el pago de la deuda de julio y, tras una reunión entre las partes, Saeta presentó el 24 una propuesta para afrontar los costos de combustible. Las empresas decidieron entonces postergar las medidas anunciadas.

Ahora, con un nuevo reclamo por los pagos de septiembre y octubre, el sistema vuelve a quedar bajo presión. Aunque el servicio fue garantizado para este martes, todavía resta conocer cómo se resolverá el problema financiero que mantiene en alerta a las prestatarias y genera incertidumbre sobre la continuidad de las frecuencias.

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