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Cierra Fate: el mayor fabricante de neumáticos de Argentina deja de producir, en pleno debate por la reforma laboral

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La empresa, que es propiedad de la familia Madanes Quintanilla, desde este miércoles no abrirá más su planta productora y despedirá a 900 trabajadores. El 12 de febrero pasado, se llevó a cabo una asamblea de accionistas convocada por el directorio de Fate casi de manera urgente.

La orden del día de esa reunión, que se llevó a cabo a las 15 horas en la sede social de la principal fabricante de neumáticos del país en la calle Marcelo T. de Alvear 590, 3er. piso, se centró en el análisis de la situación de la actividad de la sociedad.

También se realizó un análisis económico, financiero y comercial y se propusieron una serie de medidas para mantener la actividad de la compañía, fuertemente afectada por una crisis productiva derivada de la apertura de las importaciones.

De hecho, una de las propuestas se basaba en requerimientos de contribuciones financieras a ser realizadas por los accionistas pari passu en proporción a sus tenencias accionarias, incluido un aumento de capital por hasta el equivalente a u$s45 millones.

Sin embargo, la compañía que preside Aberto Martinez Costa y que forma parte del pool de activos de la familia Madanes Quintanilla, no recibirá esos fondos.

Sus ejecutivos decidieron tomar una medida mucho más drástica como es el cierre de la planta industrial ubicada en la localidad de Virreyes, del partido bonaerense de San Fernando.

Medida sorpresiva

De hecho, los 900 trabajadores del establecimiento están siendo informados por estas horas sobre la medida, al igual que los representantes del gremio al que pertenecen y las principales autoridades del gobierno nacional.

Por lo menos así se desprende de una carta pública enviada por el directorio de Fate a los medios de comunicación para anunciar oficialmente el cese de sus actividades, en medio del debate sobre la reforma laboral, cuyo proyecto de ley ya tiene media sanción del Senado y está a punto de iniciarse el debate en la Cámara de Diputados de la Nación.

“A lo largo de más de ocho décadas FATE construyó un liderazgo industrial sustentado en la inversión permanente, el desarrollo tecnológico de avanzada y un compromiso inquebrantable con la calidad”, sostiene la nota.

La empresa también asegura haber sido la primera empresa en abastecer neumáticos radiales a la plataforma automotriz local y el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, consolidando además una fuerte presencia exportadora en mercados como Europa, Estados Unidos y América Latina.

Para justificar en parte la medida, sus ejecutivos explican que “los cambios en las condiciones de mercado nos obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que nos ha definido siempre durante todo este tiempo”.

Fin de una etapa

Con este sintético comunicado, se da por finalizada una era en la industria local de neumáticos, teniendo en cuenta que Fate es una empresa de capitales argentinos que durante más de 80 años generó empleo, desarrolló proveedores locales, exportó tecnología y contribuyó al entramado productivo del país.

Si bien se trata de una decisión sorpresiva y que causará un fuerte impacto tanto económico como político, la situación de la empresa venía siendo crítica y lo que comenzó como un conflicto gremial recurrente derivó en una crisis estructural que combina factores económicos internos, competencia externa y una caída estrepitosa del consumo.

De hecho, en mayo de 2024, la empresa sacudió el sector al anunciar el despido de 97 trabajadores de su planta en San Fernando.

En ese momento, justificó esta decisión basándose en una “pérdida de competitividad” insostenible y la fábrica pasó de trabajar en un esquema de siete días a la semana a uno de cinco, eliminando los turnos de los fines de semana.

Sin embargo, este paliativo no parece haber sido suficiente y el establecimiento no pudo recuperar sus niveles de producción al punto que se mantuvo operando a niveles significativamente inferiores a su capacidad instalada debido a la falta de demanda derivada de varios factores como la recesión económica que ha golpeado de frente al sector automotriz.

Tormenta perfecta

Con menos ventas de autos 0km y una extensión forzada de la vida útil de los neumáticos usados por parte de los consumidores, la demanda local se desplomó.

En ese contexto, desde el directorio de Fate y desde el seno de la propia familia Madanes Quintanilla (dueños también de Aluar), se sostuvo que producir en Argentina era mucho más caro que en la región debido a los altos impuestos a la producción y los elevados costos laborales, no solo por salarios, sino por la alta litigiosidad y los convenios colectivos que la empresa considera “rígidos”.

A este combo se le sumaron dificultades históricas para importar materia prima y el costo de la energía, así como la apertura de las importaciones a partir de medidas que fueron tomadas por por el Gobierno para facilitar el ingreso de neumáticos importados, especialmente de China y Brasil.

Mientras que para el consumidor esto puede significar precios más bajos, para la industria nacional representa una competencia que no pueden equiparar en costos de escala.

En ese contexto, la relación entre la empresa y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) comenzó a tensarse cada vez más y es de esperar que, con el cierre de la producción, la situación empeore.

El sindicato sostiene que la crisis de Fate es una “maniobra empresarial” para flexibilizar las condiciones de trabajo y que la empresa ha acumulado ganancias extraordinarias en años previos que deberían cubrir este bache.

Con las persianas ya bajas en el medio de un fuerte debate sobre la nueva ley laboral y el anuncio de paro nacional decretado por la CGT, el escenario de este conflicto tendrá todavía un mayor impacto tanto social, como económico y político con derivaciones a esta hora impensadas.

Fuente: iProfesional

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