ARGENTINA

El Papa León XIV confirmó que visitará la Argentina del 8 al 11 de noviembre

Published

en

Después de casi cuatro décadas, un Papa volverá a pisar suelo argentino. León XIV llegará el próximo 8 de noviembre para realizar una histórica visita de tres días, la primera de un Pontífice al país en 39 años y uno de los acontecimientos religiosos, políticos e institucionales más relevantes de los últimos años. Durante su estadía recorrerá la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba, en el marco de su primera gira por América del Sur desde el inicio de su pontificado.

La confirmación llegó hoy a través de la Nunciatura Apostólica, que difundió el siguiente comunicado: “El Santo Padre León XIV realizará un Viaje Apostólico a Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre, aceptando la invitación de los respectivos Jefes de Estado y de las Autoridades eclesiásticas de esos países. Su Santidad visitará Montevideo, Paysandú y Florida del 6 al 8 de noviembre; Buenos Aires, Córdoba y Luján del 8 al 11 de noviembre; y Lima, Chiclayo, Cuzco y Pucallpa del 11 al 17 de noviembre. El programa del viaje se dará a conocer a su debido tiempo.

Con ese anuncio, la Santa Sede puso fin a meses de versiones y confirmó oficialmente un viaje que el Gobierno argentino y la Iglesia Católica preparaban desde hacía varias semanas. Aunque todavía no está confirmado la letra chica de las actividades, se prevén que durante la visita se realicen misas multitudinarias, en la Avenida 9 de Julio, frente a la Basílica de Luján y en la capital mediterránea.

Cuando León XIV llegue a la Argentina habrán transcurrido 39 años desde la última visita de un Papa al país. El antecedente más reciente fue Juan Pablo II, en abril de 1987. Entre aquella visita y la que ahora protagonizará León XIV transcurrió por completo el pontificado de Francisco, el primer Papa argentino y latinoamericano de la historia, que nunca regresó al país.

A partir del anuncio comenzará la fase más intensa de los preparativos. Según pudo saber Infobae de fuentes oficiales, el Gobierno conformará en los próximos días un comité interministerial que tendrá a su cargo la coordinación integral de la visita del Pontífice, bajo la directa supervisión del presidente Javier Milei.

La mesa de trabajo estará integrada por la Secretaría General de la Presidencia, la Jefatura de Gabinete, la Cancillería, el Ministerio de Capital Humano y el Ministerio de Seguridad, además de las áreas técnicas que deberán intervenir en materia de protocolo, ceremonial, logística, transporte, salud y organización de los actos públicos. El esquema también contemplará una coordinación con las administraciones de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires y Córdoba, que tendrán un papel central en el diseño de los dispositivos de seguridad y en la organización de las actividades previstas en sus respectivos territorios.

La intención de la Casa Rosada es trabajar de manera coordinada con la Santa Sede y con la Conferencia Episcopal Argentina para planificar un operativo de gran magnitud. No se trata solamente de la agenda oficial del Papa, sino también de la organización de las celebraciones religiosas, los traslados, los dispositivos de seguridad y la recepción de cientos de miles de fieles que se espera participen de las distintas actividades.

Mientras el Gobierno comienza ahora a organizar su estructura, la Iglesia Católica lleva varias semanas de trabajo. Antes incluso del anuncio oficial ya habían comenzado a funcionar tres comisiones específicas encargadas de preparar la visita. Una de ellas trabaja sobre la organización litúrgica de las celebraciones que encabezará León XIV; otra se ocupa de la coordinación pastoral con las distintas diócesis y de la participación de las comunidades católicas; mientras que una tercera concentra todas las cuestiones vinculadas con la logística, el ceremonial y la organización general del viaje.

Esas comisiones mantienen un contacto permanente con los organismos competentes del Vaticano y serán, a partir de ahora, los interlocutores del comité que conformará el Gobierno. El objetivo es que, una vez que la Santa Sede difunda el programa definitivo, toda la estructura organizativa ya se encuentre en marcha para ejecutar cada una de las actividades previstas.

La confirmación oficial puso fin a meses de gestiones reservadas entre el Vaticano, la Casa Rosada y la Iglesia argentina para concretar una visita que, desde el comienzo, fue considerada prioritaria por las tres partes.

La posibilidad de que León XIV incluyera a la Argentina en su primera gira por América del Sur comenzó a tomar forma pocas semanas después de su elección como Pontífice. En aquella oportunidad, este medio informó que el Vaticano analizaba una recorrida por Uruguay, la Argentina y Perú durante los primeros días de noviembre, con una estadía cercana a los tres días en el país y con la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba como principales escalas.

La decisión de mantener esas conversaciones bajo estricta reserva respondió a una práctica habitual de la diplomacia vaticana. Hasta que el Papa no aprueba personalmente un viaje y la Secretaría de Estado concluye la coordinación con los gobiernos involucrados, la Santa Sede evita cualquier confirmación pública.

En paralelo, el Gobierno argentino mantuvo abiertos los canales diplomáticos con Roma para avanzar sobre los aspectos institucionales de la visita, mientras la Conferencia Episcopal Argentina trabajaba junto al Vaticano en la planificación pastoral y litúrgica de cada una de las actividades.

El viaje a Perú

El jueves, el presidente interino de Perú, José María Balcázar, anunció que León XIV, que tiene nacionalidad peruana, llegará al país en la primera quincena de noviembre en una visita que duraría al menos ocho días.

“En la primera quincena de noviembre estará en Perú, llega a Lima” y luego irá a otras ciudades entre las que figura Chiclayo, donde el papa ejerció como obispo, declaró el presidente peruano a la radio RPP.

La visita del sumo pontífice está en preparación “y se está hablando de ocho a diez días de duración”, agregó el gobernante.

El papa León XIV nació en Chicago, Estados Unidos, pero se nacionalizó peruano en 2015. Robert Francis Prevost trabajó durante más de 20 años en ese país como misionero y obispo de Chiclayo.

Perú, con 34 millones de habitantes, es uno de los países más católicos de la región. Más del 80% de su población practica esa religión. Ha sido visitado por los papas Juan Pablo II (1985 y 1988) y Francisco (2018).

Entusiasmo de Milei por el viaje del papá

El presidente Javier Milei se viene mostrando muy entusiasmado con la posibilidad de que el papa León XIV visite el país, algo que no lograron ni Cristina Kirchner, ni Mauricio Macri, ni Alberto Fernández con el papa Francisco.

En perfecta sintonía con su jefe, el canciller Pablo Quirno le entregó en mano al pontífice hace un par de meses la carta de invitación de rigor, trámite que bien podría haber cumplido el embajador ante la Santa Sede. Hasta escribió días pasados un insólito tuit en el que “anticipa”, simpáticamente, la supuesta concreción de la visita antes de fin de año, causando perplejidad en la Secretaría de Estado del Vaticano, que es la que anuncia los viajes papales.

Tanto entusiasmo no se corresponde con la enorme brecha de muchas de las posturas que enarbola el presidente con las del catolicismo en general y de los últimos papas en particular. Con solo mencionar sus diferencias con la Doctrina Social de la Iglesia —como buen libertario— alcanza, comenzando por su rechazo al concepto de justicia social (aunque tiene una coincidencia no menor en la condena al aborto). Diferencias que fueron más manifiestas durante el papado de Francisco por el perfil del argentino, que lo llevaron a calificarlo de “comunista”.

En los últimos meses, Milei sumó otra diferencia no menor: su posición respecto de la utilización de la inteligencia artificial (IA). Sobre todo, su oposición a la regulación de la IA, como lo expuso en un reciente artículo en el diario británico Financial Times, al expresar su deseo de que el país se convierta en un polo de innovación tecnológica con mínima intervención estatal. Allí manifiesta su “compromiso” de no regularla “para que pueda desarrollarse libremente, sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida”.

Su toma de posición —previsible— se produjo poco después de que el papa León XIV difundiera su primera encíclica, Magnifica Humanitas (Magnifica Humanidad), en la que ya en los primeros párrafos aboga por una regulación de la inteligencia artificial. “Es necesario adoptar instrumentos normativos adecuados, capaces de salvaguardar la justicia y de contener los efectos distorsionados del poder tecnológico”, afirma. No obstante, aclara que “la cuestión no se limita a la regulación”, sino a otros aspectos como la educación.

León XIV es claro en cuanto a los beneficios y los riesgos tecnológicos. “La tecnología puede curar, conectar, educar, cuidar la Casa Común, pero también puede dividir, descartar, generar nuevas injusticias. En abstracto, en sí misma, no es una solución a los problemas de la humanidad, como tampoco es en sí misma un mal, pero no es neutral, porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula, la utiliza”. En definitiva, celebra los avances, pero alerta ante el peligro de la deshumanización.

Haga clic para comentar

Tendencia