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Pedro Sánchez apuesta por elecciones anticipadas en España para desbloquear el Parlamento

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El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, convocó a elecciones anticipadas para el próximo 29 de noviembre, después de que el Congreso rechazara una serie de decretos clave de su gestión sobre vivienda. La decisión busca destrabar un Parlamento fragmentado y reforzar el respaldo al oficialismo, aunque el PSOE llega por detrás en la mayoría de las encuestas.

El adelanto electoral supone una apuesta de alto riesgo para Sánchez, quien gobierna mediante una frágil alianza de fuerzas políticas y atraviesa dificultades para aprobar leyes. Una eventual derrota podría abrirle el camino al Partido Popular (PP), que aparece como favorito y podría necesitar el respaldo de Vox para formar gobierno.

“Necesitamos renovar y ampliar el apoyo de la gente. Debemos movilizarnos y debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría mucho más amplia, progresista, con la que doblegar a las élites, conquistar nuevos avances sociales y seguir transformando España”, afirmó el mandatario al anunciar su decisión.

El jefe del Ejecutivo también reconoció errores y admitió el descontento de una parte de su electorado: “Sé también que en parte de esa mayoría social hoy hay insatisfacción”, sostuvo, aunque prometió trabajar para que España continúe siendo “un baluarte de apertura, de justicia social y de responsabilidad medioambiental”.

La decisión llegó después de que el Congreso rechazara el viernes las propuestas del Gobierno para enfrentar la crisis habitacional, uno de los principales problemas de la agenda española. El fracaso parlamentario se produjo en un contexto de creciente movilización social y protestas vinculadas al acceso a la vivienda.

El desafío de Sánchez para mantenerse en el poder

El socialista llega a la campaña después de tres mandatos consecutivos que acumulan ocho años en el poder. Pese a no haber conseguido una mayoría propia, logró sostenerse mediante diferentes acuerdos parlamentarios, incluso con partidos independentistas.

Sin embargo, la fragmentación de sus aliados complicó progresivamente su capacidad para gobernar. El Ejecutivo apenas consiguió aprobar leyes durante su tercer mandato y no logra sacar adelante unos presupuestos desde 2023, aunque la economía española mantiene uno de los mejores desempeños entre los países desarrollados.

El escenario se completa con acusaciones de corrupción contra altos cargos del PSOE, las tensiones migratorias y las críticas que todavía genera la amnistía concedida a dirigentes independentistas catalanes.

La campaña hacia el 29 de noviembre enfrentará así a Sánchez con uno de los mayores desafíos de su trayectoria política. El socialista intentará recuperar respaldo con su agenda progresista y sus propuestas sobre vivienda, mientras el PP buscará capitalizar el desgaste del Gobierno y convertir su ventaja en las encuestas en un cambio de signo político.

Alberto Núñez Feijóo recibió la convocatoria anticipada como la oportunidad que el Partido Popular esperaba desde el comienzo de la legislatura: “Por fin España dirá lo que piensa, por fin volverá a hablar la mayoría, por fin decidirán los españoles. No unos pocos, no uno solo, todos los españoles”, afirmó el líder opositor, quien buscará llegar a La Moncloa después de no haber conseguido formar gobierno tras las elecciones de 2023.

El dirigente del PP planteó la campaña alrededor de la necesidad de un cambio político y llamó a sus votantes a no confiarse de cara al 29 de noviembre: “La pregunta que le propongo a los ciudadanos es si quieren cuatro años más de lo que estamos viviendo o si quieren dar una oportunidad al cambio”, sostuvo. Además, aseguró que, si alcanza el poder, impulsará un programa de reformas: “No me temblará el pulso. No traicionaré la confianza. Se hará todo lo que hay que hacer”.

Pese al optimismo de los populares, el PP llega a las elecciones estancado en las encuestas y con Vox fortalecido. El último sondeo de 40dB. ubica a la fuerza de Feijóo primera con el 31,6% de intención de voto, mientras que el partido de Santiago Abascal alcanza el 18,4%. Ese escenario refuerza las posibilidades del bloque de derecha, aunque también deja al PP ante la perspectiva de necesitar el apoyo de Vox para poder formar gobierno.

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