Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), elaborado junto a la empresa Edenred, reveló un panorama preocupante sobre la alimentación de los trabajadores asalariados en el país: más de la mitad se ve obligada a saltear comidas o elegir alimentos de menor calidad por motivos económicos.
El estudio, titulado “Alimentación y comensalidad de los trabajadores asalariados en la Argentina”, analiza los hábitos alimentarios durante la jornada laboral y muestra cómo las condiciones económicas, el tipo de empleo y el tamaño de la empresa influyen directamente en qué, cómo y con quién comen los trabajadores.
Más de la mitad sufre privaciones alimentarias
Uno de los datos más preocupantes del informe indica que el 56,2% de los trabajadores experimenta una “doble privación”, es decir, debe saltear comidas y además optar por alimentos menos nutritivos debido a restricciones económicas.
En la misma línea, el relevamiento señala que el 61,1% de los asalariados dejó de alimentarse durante su jornada laboral en algún momento por motivos económicos, ya sea de manera ocasional o habitual.
Además, el 78,5% reconoce que elige alimentos menos nutritivos por falta de dinero, una tendencia que se agrava entre trabajadores con ingresos más bajos y en empresas.
Comer en el trabajo no es una práctica universal
Aunque la mayoría de los trabajadores come durante su jornada laboral, el informe advierte que casi uno de cada cuatro (22,6%) directamente no lo hace.
La situación es aún más crítica en algunas regiones del país:
En el Nordeste argentino (NEA) la cifra de trabajadores que no comen en su jornada laboral alcanza el 50%.
También se registra una mayor incidencia entre trabajadores del sector público y personas mayores de 45 años.
Desigualdad regional y laboral
El estudio también identifica fuertes diferencias según el lugar de trabajo y las condiciones laborales.
Las regiones del NEA y NOA presentan mayores dificultades para acceder a alimentos durante la jornada laboral, mientras que el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y la región Centro muestran mejores condiciones de acceso.
El tamaño de la empresa también influye:
En empresas medianas o grandes es más común la comida compartida.
En empresas pequeñas predomina la alimentación en soledad o directamente la falta de pausa para comer.
El trabajo ya no garantiza una buena alimentación
El informe advierte que tener empleo ya no asegura cubrir las necesidades básicas de alimentación. De hecho, otros estudios del Observatorio de la UCA indican que alrededor del 15% de los trabajadores asalariados sufre inseguridad alimentaria, incluso entre quienes tienen empleo formal.
Esto refleja el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades que enfrentan los trabajadores para sostener una dieta adecuada.
Impacto en la salud de los trabajadores
Las condiciones alimentarias también tienen consecuencias sanitarias. El informe señala que el 23,1% de los trabajadores presenta obesidad, una situación vinculada en muchos casos a dietas de baja calidad nutricional y hábitos alimentarios condicionados por el contexto laboral y económico.
Según los especialistas, mejorar el acceso a pausas laborales adecuadas, infraestructura en los lugares de trabajo y programas de apoyo alimentario podría contribuir a reducir la vulnerabilidad alimentaria y mejorar la salud de los trabajadores