La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) anunció la realización de un paro de 48 horas que afectará las operaciones en casi una treintena de aeropuertos de todo el país durante el jueves 3 y viernes 4 de septiembre. La huelga involucra directamente al personal de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) y resentirá la actividad comercial en dos turnos diarios: de 9 a 12 y de 18 a 21 horas, según informó la agencia Noticias Argentinas.
Franjas horarias y vuelos garantizados
Durante las horas asignadas para la protesta, únicamente permanecerán operativos los vuelos sanitarios, humanitarios, de traslado de órganos y vuelos oficiales. En los períodos restantes la atención será habitual, aunque se prevén demoras o cancelaciones en las frecuencias comerciales programadas dentro de los lapsos de asamblea.
El alcance de la medida incluye a terminales de envergadura nacional como el Aeropuerto Internacional de Ezeiza y Aeroparque, impactando en la conectividad de las provincias.
El reclamo salarial del sector
El motivo del conflicto responde a incumplimientos atribuidos al gobierno nacional, centrados en el no pago de adicionales paritarios convenidos y la falta de reapertura de la negociación sectorial. A su vez, la entidad gremial denunció desfinanciamiento operativo y deterioro en las condiciones laborales.
Desde el sindicato señalaron que los empleados de la administración estatal registraron una pérdida cercana al 40 por ciento del poder adquisitivo desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, registrando los agentes de aviación una situación idéntica.
Advertencia del gremio por el conflicto
El secretario general del gremio, Rodolfo Aguiar, manifestó a través de sus canales oficiales que la medida fue comunicada con anticipación para permitir una respuesta formal. “Si se producen demoras no es por culpa de los trabajadores. Comunicamos la medida de fuerza con suficiente antelación para que el Gobierno pudiera responder a cada una de nuestras demandas”, expresó.
Asimismo, el dirigente remarcó la necesidad de reanudar las conversaciones institucionales: “Los salarios se encuentran absolutamente deteriorados, y no se corresponden con las altas responsabilidades que se ejercen en el sector. Si no se abre una instancia de diálogo responsable y real, necesariamente el conflicto se va a profundizar”.
El desarrollo de las jornadas determinará el impacto final sobre la programación del transporte aéreo en el territorio nacional.